Fracaso escolar

Fracaso escolar: Cómo afrontarlo y prevenirlo.

Introducción:

Con la llegada del verano se inicia el periodo de vacaciones para muchas familias. Ha sido un año complicado en el que se han tenido que afrontar nuevos desafíos a nivel académico y en el que los niños han dado ejemplo de capacidad de adaptación y superación de las circunstancias actuales. Esta época de expansión, descanso y de compartir experiencias a nivel familiar, puede verse condicionada por el fracaso escolar. En estos meses del año, muchos padres acuden a las consultas de los psicólogos con el fin de resolver este problema. Por todo esto, os quiero dar una serie de nociones y conceptos, así como herramientas que os puedan servir de utilidad para afrontar estas situaciones.

El fracaso escolar es un término muy amplio en el que influyen numerosos factores. A su vez, dependerá de las expectativas depositadas en el niño así como de la adquisición en el tiempo previsto de los objetivos curriculares del sistema educativo. Puede verse como algo negativo que tenemos que corregir y castigar o como una oportunidad de reforzar ciertos aspectos mejorables tanto de la familia como del desarrollo personal del alumno.

A continuación describiré brevemente los factores que influyen en el fracaso escolar.

Factores que influyen en el fracaso escolar:

Existen diversos motivos por los cuales puede darse el fracaso escolar pero podemos agruparlos en dos bloques bien definidos. Por un lado tenemos los factores relacionados con el niño y por otro lado los relacionados con su entorno ya sea en la escuela, la familia y la comunidad.

Factores del niño:

Los factores que influyen en el fracaso escolar propios del niño pueden dividirse en los psicológicos y en los fisiológicos.

  • Psicológicos: desmotivación, exceso de confianza, carencias afectivas, la personalidad y expectativas poco realistas sobre el aprendizaje, el interés por las materias y cómo las integra en su proceso de aprendizaje.
  • Fisiológicos: entre estos podemos encontrar dificultades en el lenguaje, problemas visuales o auditivos  y los procesos madurativos de cada niño. Esto último es de vital importancia ya que a veces no todos los niños se desarrollan por igual e incluso pueden variar sus capacidades dependiendo de la asignatura. 
  • Escolares: podemos destacar el clima escolar, la tasa de fracaso en el centro, la relación con los profesores y con los compañeros

( relaciones mal establecidas, bullying). También el interés del alumno por  las materias o su forma de exponerlas.

  • Familiares: el clima familiar,la relación entre los padres y el interés familiar por los estudios constituyen factores a tener en cuenta. Entre estas, destacamos la sensación de seguridad o temor, los celos y las comparaciones entre hermanos, la preocupación por los resultados al ser los padres excesivamente rígidos o exigentes o al contrario, por la ausencia de interés en los estudios del hijo.

¿ Qué pueden hacer los padres para evitar el fracaso escolar?

Los padres y las madres pueden ayudar a sus hijos favoreciendo diferentes aspectos en la crianza y en la implicación en la vida escolar.

Es muy importante prestar atención al desarrollo de los niños para detectar cualquier problema físico( visual, auditivo o del lenguaje) y llevarlo al especialista para que lo trate. También podemos crear un clima emocional propicio acompañando de forma empática, reforzando los comportamientos adecuados y estableciendo un marco de aceptación ante los problemas de aprendizaje sin juzgar ni criticar al niño. A su vez, es importante participar activamente en la vida escolar para crear el vínculo y la cooperación entre el centro escolar, el niño y los padres.

Algunos consejos prácticos para los padres:

  • Ser realistas y entender las necesidades del niño y no sobrecargar con actividades extraescolares.
  • Proponer metas concretas y fomentar el valor del esfuerzo es mejor que centrarse en los resultados. Tenemos que ver el aprendizaje como un proceso en el que el fracaso forma parte del crecimiento personal.
  • Hacer del niño el punto de referencia y de comparación, es decir, no proyectar expectativas poco realistas ni pretender que el niño  sea una prolongación de los padres y de sus logros en la vida.
  • Empatizar con el niño y conocer sus necesidades. Reforzar los aspectos menos desarrollados y crear, a su vez, un clima propicio para que el niño desarrolle sus virtudes o tendencias innatas.
  • Solucionar problemas familiares que puedan interferir en la atención, la motivación y las emociones del niño. Mejorando aspectos de su círculo cercano conseguiremos mejorar también los resultados académicos.
  • Favorecer la autoestima fomentando el bienestar y el valor de la constancia y el esfuerzo.
  • Ofrécele colaboración pero nunca hagas su trabajo. Un acompañamiento tranquilo, que proporcione seguridad y confianza, creará el clima propicio para el aprendizaje.
  • Mantener una relación fluida con profesores y tutores para reforzar el vínculo y conocer las necesidades educativas del hijo.
  • Fomentar la comprensión y la velocidad lectora así como todo lo relacionado con la atención.
  • No reforzar los objetivos con premios o regalos. Si la motivación es material a largo plazo siempre va a decaer. Mejor expresar emociones como la satisfacción, el orgullo y la alegría.

Una vez establecidas estas variables podemos empezar a reforzar otros aspectos más orientados al momento concreto del estudio:

  •  Proporcionar un ambiente adecuado, ordenado, con luz suficiente y sin elementos distractores.
  •  Acostumbrar al niño a un horario fijo y que una vez sentado en la mesa no se levante o interrumpa su trabajo.
  • En niños más mayores, es de gran utilidad conocer técnicas de estudio como podrían ser el subrayado, los resúmenes y los esquemas.Mientras más se trabaje la materia en este sentido más fácil será la  asimilación y más accesible será para la memoria.
  • También es importante evaluar conjuntamente con el niño el trabajo diario realizado, ser realistas y no utilizar muchos halagos. Mejor reforzar la constancia y el esfuerzo.
  • El ejercicio físico y el descanso son fundamentales para reforzar los procesos de aprendizaje y la memoria.
  • La sobreexposición a dispositivos electrónicos ( móviles, tablets, pantallas) podrían provocar problemas de atención, disminución de la motivación y pérdida de interés en el estudio.

Conclusión:

Para finalizar, me gustaría reforzar la idea de entender el aprendizaje como un proceso de acumulación de experiencias y aprendizajes, es decir, no ver al niño como un todo cerrado y definido, sino como un ser abierto a la experiencia y con muchos ámbitos de desarrollo. Desde esta visión, no existen dos niños iguales y cada cual llevará un proceso diferente  según en qué aspectos. El respeto a la diversidad y al propio desarrollo del niño son fundamentales para el desarrollo de su personalidad, autoestima y confianza en sus capacidades. Por otra parte, es muy importante que ni los profesores ni los padres proyecten su frustración en el niño ni le  pongan etiquetas  tras el fracaso. Por tanto, identificar los factores importantes y trabajar en ellos, es la principal opción para conseguir que el niño se desarrolle con confianza y alcance los objetivos en su aprendizaje. A su vez, el éxito dependerá de la aportación multidisciplinar en una sinergia desde los diferentes ámbitos educativos. El trabajo conjunto de  profesores, pedagogos y psicólogos es fundamental para generar las condiciones adecuadas para el óptimo desarrollo del niño. Por esto, me gustaría que desde el  ámbito profesional y desde la experiencia como padres,aportarais vuestra opinión para generar un debate constructivo sobre este tema.

Francisco García Moreno ( psicólogo especialista en tratamientos psicológicos y desarrollo personal).

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