Estrés

El estrés o la amenaza.

El estrés o la amenaza.

Imagina que te pierdes en un bosque. Estas solo, es de noche, la luna está llena pero apenas se distinguen los contornos de los árboles. Escuchas sonidos inquietantes que te rodean, un búho, un zorro, algún gruñido lejano. Imagina las sensaciones corporales que tendrías. El corazón comienza a latir más rápido, los músculos se tensan, los sentidos en alerta para poder escrutar el mínimo cambio en el entorno, las pupilas dilatadas al máximo para poder captar la poca luz que se filtra entre las ramas de los árboles… tu cuerpo se prepara para una posible amenaza, te hace susceptible al mínimo cambio que pueda producirse, te prepara para la lucha o la huida en un estado de alerta constante ante lo que pudiera pasar….

¿Qué es el estrés?

Como hemos visto en la historia anterior, todas las sensaciones y modificaciones corporales forman parte de la reacción de estrés. Esta reacción forma parte de un sistema de alerta que nos protege en caso de que una situación real amenazara nuestra supervivencia. Es un sistema muy eficiente de activación rápida que puede ayudarnos en muchas situaciones de nuestra vida cotidiana. El estrés, no es algo malo en sí mismo, ya que nos facilita disponer de más recursos para afrontar los problemas del día a día o ante situaciones excepcionales que requieran de una energía extra. Eso sí, tenemos que entender que es una respuesta rápida ante situaciones concretas y que tiene que estar muy limitada a situaciones exigentes y de poca duración. A partir de cierto tiempo, el estrés sobrecarga a nuestro cuerpo y empezamos a experimentar los efectos adversos de sostener altos niveles de tensión. La persona empieza a interpretar las situaciones del entorno como amenazantes, se empieza a sentir agotada y a tener la sensación de perder el control o de que las situaciones a las que se enfrentan le desbordan. Entrar en este estado de tensión constante conlleva una serie de alteraciones físicas y mentales. Algunas de estas alteraciones pueden ser disminución de la calidad del sueño, sensación de agotamiento, opresión en el pecho, nerviosismo, pensamientos relacionados con la incapacidad de afrontar situaciones de la vida, baja autoestima, evitación de conflictos, problemas de concentración, pérdida de interés por la vida, irritabilidad e incapacidad de afrontar conflictos personales.

¿Qué situaciones pueden generarnos estrés?

  • Situaciones o conflictos en el ámbito laboral.
  • Cambios importantes en la vida ( embarazo, enfermedad, pérdida de empleo, ruptura sentimental, acoso, bulling).
  • Situaciones traumáticas que amenazaron la integridad o la supervivencia.
  • Situaciones o crisis vitales mantenidas durante mucho tiempo sin realizar cambios o mejoras.

Consejos para revertir el estrés:

  • Centrarse en el presente y lo que está bajo nuestro control.
  • Delegar actividades que nos sobrecargan y poner límites a los demás.
  • Priorizar el bienestar a la necesidad de llevarlo todo controlado.
  • Realizar actividades de ocio y ejercicio físico.
  • Mejorar la alimentación ( reducir azúcares, bebidas energéticas, grasas saturadas).
  • Dejar de poner el foco en lo negativo, futurizar en exceso, analizarnos frecuentemente con severidad.
  • Cambiar la actitud vital (sentido del humor, relativizar, no dramatizar, gestión productiva del tiempo).
  • Mejorar la postura corporal y la respiración.
  • No abusar de la multitarea (cada cosa en su momento y una a una).

Si sientes que has perdido el control, que sientes agotamiento y te ves incapaz de afrontar las exigencias de la vida cotidiana, es el momento de ponerte en acción y empezar a cambiar. Si en un momento dado, lo intentas y no consigues revertir la situación, no dudes en ponerte en manos de un experto en psicología que pueda ayudarte. De hecho, el estrés, es uno de los trastornos que mejor pronóstico tiene en psicoterapia. Si lo necesitas, no lo dudes, ponte en contacto con nosotros.